Televisión, ordenador, tableta, smartphone… ¡Hoy en día, estamos rodeados de pantallas, en todas partes y todo el tiempo!

Como es lógico, es difícil mantener a nuestros bebés alejados, sobre todo porque para un pequeñajo, una pantalla es algo atractivo.

Tomemos la televisión por ejemplo. Imágenes animadas, colores, sonidos, botones en el mando a distancia… No hace falta más para cautivar a los más pequeños, que podrían quedarse horas delante, totalmente hipnotizados.

Sin embargo, exponerlos demasiado pronto a las pantallas puede tener efectos perjudiciales y severos en su desarrollo.

Entonces, ¿cuáles son los peligros y a partir de qué edad se les puede dejar ver la tele? Hacemos balance.

Cuando el bebé ve la televisión…

Venga, confesémoslo. ¿Qué padre no ha puesto nunca a su bebé delante de la tele para estar tranquilo unos minutos o para evitar una rabieta?

Porque no nos vamos a engañar, la pequeña pantalla sigue siendo la solución fácil que viene bien tanto a los padres como a los bebés.

Las cifras hablan por sí solas: según una encuesta sobre el uso de pantallas realizada por el INSERM, los niños de dos años están más expuestos a la televisión que a otros soportes. Dos de cada tres niños la ven todos los días y uno de cada dos está delante antes de los 18 meses.

un petit garcon regarde un écran

Y esto a pesar de las recomendaciones de pediatras, psicólogos y el Consejo Superior del Audiovisual (CSA). En efecto, según ellos, todas las pantallas (tele, tableta, ordenador y smartphone) deben evitarse hasta que el niño cumpla 3 años, ya que una exposición precoz conlleva riesgos para su desarrollo y su salud física.

👶 ¿Qué ocurre cuando dejamos a niños muy pequeños delante de la televisión?

Durante los primeros meses del bebé, su visión es borrosa. Se va afinando poco a poco, permitiéndole distinguir los objetos que se encuentran a pocos centímetros.

Pero básicamente, cuando ve la tele, solo le cautiva el movimiento de las imágenes y los sonidos que oye. Para él, las imágenes proyectadas en la pantalla no son más que colores que se mueven, pero no entiende absolutamente nada de lo que ve.

bébé devant la télévision floue

Antes de los 3 años, un bebé necesita moverse, tener interacciones con su entorno y las personas que lo rodean para desarrollar sus capacidades.

Para ello, debe tener la oportunidad de utilizar sus cinco sentidos: necesita acción e interactividad con los demás y con lo que le rodea (estímulos de sus padres, manipulación de los objetos a su alrededor…) para comprender cómo evoluciona su mundo.

Al ponerlo delante de la televisión, intenta menos jugar e interactuar con los demás. Las pantallas tienden a colocarlo en una posición de espectador, inmóvil y pasivo en un momento en el que debe aprender a convertirse en protagonista del mundo que lo rodea.

une maman et sa petite fille devant un écran

Además de eso, la tele está lejos de tener un poder calmante sobre los niños, como se podría creer.

Como la mirada del bebé es captada por el flujo de imágenes y sonidos que provienen de la pantalla y que no comprende, se puede tener la impresión de un efecto calmante.

En realidad, esta calma suele ir seguida de una sobreexcitación mal comprendida por los padres, quienes entonces aumentan la exposición a la tele, acentuando así los efectos perjudiciales para el niño.

Un tout petit à genoux devant la télévision

La multiplicación de los canales educativos dedicados a los más pequeños y todo el marketing que los rodea tienen mucho que ver con la sobreexposición de los bebés a las pantallas.

En los últimos años, han aparecido cada vez más programas y emisiones destinados al público infantil con el objetivo de entretenerlos.

Por lo tanto, es difícil para un padre no sentirse tentado de girar la hamaca del bebé hacia la pantalla para mantenerlo ocupado mientras ordena la ropa que lleva 5 días tirada.

Pero aunque la mayoría de estos programas han sido pensados con un interés pedagógico detrás, la mejor estimulación para un niño pequeño sigue siendo la interacción con las personas que lo rodean y su entorno.

¿Por qué la tele es mala para los más pequeños? ¿Cuáles son los peligros?

Los especialistas lo dicen y lo repiten todos: antes de los 3 años, no hay ningún interés en poner a un niño delante de una pantalla. ¿Por qué? Sencillamente porque puede conllevar efectos perjudiciales para su desarrollo y su salud a largo plazo, entre los cuales:

  • 💬 un retraso cognitivo: un bebé expuesto demasiado pronto a las pantallas sería más propenso a desarrollar más tarde un retraso en el lenguaje, así como trastornos de la atención, la memoria y la concentración.

  • 🏃 un mal desarrollo de las habilidades motrices como caminar, correr, lanzar o saltar, que son esenciales para el desarrollo global del niño.

  • 🥱 trastornos del sueño: la pantalla de la televisión emite luz azul, a menudo responsable de dificultades para conciliar el sueño y trastornos del mismo. Esto es, obviamente, aún peor si el niño ve la tele justo antes de irse a dormir.

  • 🤯 una agitación anormal: debido a estar pegado a la tele, el niño puede mostrar cambios de comportamiento como agitación, excitación o incluso hiperactividad en actividades de la vida cotidiana.

  • 🍫 un riesgo de sobrepeso: cuanto más se acostumbra un niño a pasar horas delante de la tele, menos ganas tendrá de gastar energía y hacer ejercicio. A menudo, el uso de pantallas se produce en detrimento de las actividades físicas, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sobrepeso en los niños pequeños. Y, por supuesto, ¡picotear delante de su programa favorito no ayuda en nada!

  • 🧐 otros problemas de salud generales como la fatiga ocular (dolores de cabeza, trastornos de la vista…), una mala postura, una mala alimentación…

  • 😢 una desconexión con el mundo real: cuanto más ve la televisión un niño, más ganas tiene de verla todo el tiempo. Este mal uso de las pantallas puede ser particularmente peligroso para la vida social. El niño no siente la necesidad de acercarse a los demás e intercambiar con ellos, encerrándose cada vez más en sí mismo, pegado a su pantalla. Hay que estar atentos porque esto puede, a la larga, provocar problemas de salud mental (aislamiento, ansiedad, dependencia…).

Entonces, ¿a qué edad se puede dejar a un niño delante de la tele?

Si seguimos las recomendaciones de los expertos, las pantallas no son aconsejables hasta los 3 años.

A partir de esta edad, es muy importante que los padres respeten ciertas etapas que tengan en cuenta el desarrollo del niño.

La regla del 3-6-9-12 del psiquiatra infantil Serge Tisseron

Esta regla ayuda a los padres en el descubrimiento de las pantallas por parte de los niños.

El objetivo es hacer que las descubran en el momento adecuado y en las condiciones correctas.

Aquí está el principio:

  • 📵 Nada de pantallas antes de los 3 años o lo menos posible

  • 🎮 Nada de consolas y videojuegos antes de los 6 años

  • ❌ Nada de internet antes de los 9 años

  • 🧑‍💻 Internet a partir de los 12 años, pero bajo supervisión

La introducción a las pantallas debe hacerse de forma progresiva y controlada.

Por lo tanto, se puede empezar a poner al pequeñajo delante de la tele hacia los 3 años, pero también aquí hay que respetar algunas reglas para que esta experiencia se desarrolle de la mejor manera posible.

Por cierto, si te interesa, hemos escrito un artículo sobre cuándo poner dibujos animados a los niños.

Nuestros consejos prácticos para un buen uso de la televisión (y de las pantallas)

A partir de los 3 años, se puede empezar a exponer tranquilamente al bebé a la televisión. Pero atención, conviene respetar ciertas reglas:

  • 🧸 elegir programas adaptados: para empezar bien, elegimos mini dibujos animados adaptados a los más pequeños, ni muy largos ni muy complicados (T’choupi, Peppa Pig, los programas infantiles en France 5…).

  • ✅ definir momentos muy concretos para ver la tele: evitamos encenderla por la mañana, antes de ir al colegio y mucho menos durante las comidas o justo antes de dormir.

  • ⏱️ limitar el tiempo de exposición: para un niño entre 3 y 4 años, el tiempo máximo delante de una pantalla es de 10 a 20 minutos al día, sin superar las 2 horas a la semana.

  • 👪 acompañar y supervisar: a partir del momento en que ponemos a nuestro hijo delante de la tele, ¡ni hablar de dejarlo solo, con el mando en la mano, mientras respondemos a todos nuestros mensajes pendientes! Entonces, estamos de acuerdo, hay planes más divertidos que ver un episodio de Osito Bruno, pero para tu hijo, ¡tendrás que ver osito, y con una sonrisa!

  • 🛋️ evitar tener pantallas en todas las habitaciones de la casa: la tele, se ve en el salón (o en la habitación dedicada), ¡pero no en la habitación del bebé!

  • 😇 dar ejemplo y reducir nosotros mismos nuestro tiempo de pantalla: evitar poner a nuestros hijos demasiado pronto delante de la pantalla, ¿no sería esa la mejor razón para desconectar nosotros también un poco de todos nuestros dispositivos?

  • 🤓 proteger sus ojos con gafas anti luz azul: para limitar los daños que puede causar la luz azul, hemos desarrollado precisamente una fantástica colección de gafas.

Conclusión: bebé y televisión: ¿cuidado, peligro?

Con la omnipresencia de las pantallas en nuestro día a día, impedir que el bebé las vea es una misión casi imposible (tan difícil como mantener tu camiseta limpia todo el día 👶😈).

Pero a pesar de todo, es muy recomendable mantenerlo alejado tanto como sea posible para evitar cualquier efecto perjudicial en su desarrollo y su salud en general.

No olvides que hasta al menos los 3 años, la mejor fuente de estimulación para él son las interacciones con las personas que lo rodean y su entorno.

Así que, no hace falta que conviertas la tele en su niñera. Haz algo mejor: apágala (aprovecha también para desconectar un poco tu smartphone dos minutos) y juega con tu pequeñajo. Porque el mejor programa de televisión que puede ver a su edad, ¡eres tú!

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