Contrariamente a lo que se podría pensar, la fotofobia no es un miedo a la luz (lo cual se denomina heliofobia).

En realidad, la fotofobia designa más bien una hipersensibilidad a la luz. Más que una condición, se trata médicamente de un síntoma que puede tener numerosas causas.

Una luminosidad fuerte puede resultar desagradable, incluso molesta para todo el mundo, pero en algunas personas puede llegar a ser totalmente insoportable y muy incapacitante en el día a día.

Entonces, ¿cómo saber si sufres de fotofobia? ¿Cuáles son sus causas y cómo tratarla? ¡Te damos todas las respuestas!

Fotofobia: ¿de qué estamos hablando exactamente?

Te tranquilizamos de inmediato: no porque tengas la impresión de que la luz de tu lámpara de noche te agrede cuando te despiertas por la mañana o la del sol al salir de casa significa que seas fotófobo.

Mujer frotándose los ojos debido a la luz frente a su pc

Sin embargo, algunas personas tienen dificultades para soportar la luminosidad, incluso de baja intensidad.

La fotofobia se traduce, por tanto, en una molestia, y a veces en una intolerancia completa, a la luz natural o artificial.

Así, cualquier fuente de luz puede volverse molesta para las personas fotófobas:

  • ☀️ la luz del sol
  • 📱 la luz de las pantallas
  • 🎆 la luz fluorescente
  • 💡 la luz incandescente
  • 🕯️ las llamas de las velas
  • 🚘 las luces de los automóviles

¿Cuáles son las causas de la fotofobia?

Todos podemos sufrir fotofobia, pero las personas de ojos claros suelen ser más sensibles.

Al estar las múltiples capas del ojo menos pigmentadas, no permiten filtrar tanta luz fuerte como en las personas de ojos oscuros.

Ojos azules y ojos marrones

Las personas con albinismo también son más propensas a desarrollar fotofobia.

Pero como hemos dicho, la fotofobia es un síntoma que puede delatar una serie de patologías, desde algo perfectamente benigno (irritación debida a tus lentes de contacto, por ejemplo) hasta algo mucho más serio (glaucoma...).

Examinemos todo esto en detalle.

👀 Las causas oculares de la sensibilidad a la luz

Los trastornos y enfermedades de los ojos constituyen generalmente la causa más frecuente de fotofobia, que puede aparecer en caso de:

  • queratitis, que es una inflamación del ojo y más concretamente de la córnea, la membrana situada delante de la córnea y el iris.
  • inflamación del iris, es decir, la parte coloreada de tu ojo
  • conjuntivitis
  • sequedad ocular
  • glaucoma, debido al aumento de la presión dentro del ojo
  • uveítis, una inflamación de la úvea, situada debajo de la córnea
  • patologías retinianas
  • cataratas
  • blefaroespasmo, que corresponde a un espasmo de los músculos alrededor del ojo que provoca parpadeo y cierre involuntario de los ojos
  • irritación relacionada con el uso de lentes de contacto

🧠 Las causas neurológicas

También pueden ser responsables de una fotofobia.

Entre ellas, encontramos:

  • la meningitis, una inflamación de las meninges, que son las membranas de protección del cerebro y del sistema nervioso.
  • la migraña, que provoca una gran sensibilidad a los sonidos y a la luz
  • el traumatismo craneal
  • los tumores y hemorragias cerebrales

😢 Las causas psiquiátricas

La fotofobia también puede aparecer en caso de trastornos emocionales como:

  • la depresión y la ansiedad
  • el consumo de ciertos medicamentos (ansiolíticos, sedantes...)

¿Cuáles son los síntomas de la fotofobia?

La fotofobia no se considera una enfermedad en sí misma, sino más bien un conjunto de síntomas de una de las condiciones que acabamos de presentar.

Dependiendo del nivel de sensibilidad a la luz, la fotofobia puede resultar un verdadero hándicap en el día a día para las personas que la padecen.

Aunque pueden variar según la persona, los signos más frecuentes son:

  • 😶‍🌫️ visión borrosa
  • 😴 fatiga ocular
  • 🔥 sensación de ardor en los ojos
  • 🌵 sequedad ocular
  • 😵 dolores en los ojos
  • 😉 parpadeo excesivo
  • 🫣 necesidad de entrecerrar los ojos o cerrarlos completamente
  • 😭 lagrimeo excesivo
  • 🔴 inflamación en los ojos (hinchazón, enrojecimiento, irritaciones)
  • 😵‍ dolores de cabeza, migrañas y mareos
  • 🤮 náuseas y vómitos
  • 😩 rigidez en la nuca

En el caso de fatiga ocular, la mayor sensibilidad a la luz puede ser uno de los síntomas directos. En este caso, la fotofobia suele ser pasajera. Unas gafas anti luz azul serán valiosas para aliviar y prevenir la fatiga ocular si se debe al uso de pantallas.

Por el contrario, si los síntomas mencionados anteriormente te resultan familiares o si aparecen de forma brusca, es importante consultar a un profesional de la salud para determinar la causa y poder tratarla.

Cómo diagnosticar la fotofobia

No existe, estrictamente hablando, un diagnóstico de la fotofobia.

En la mayoría de los casos, es mediante un interrogatorio como se puede detectar una sensibilidad excesiva a la luz.

Un oftalmólogo examina a un paciente con un equipo de medición

Una vez detectada la fotofobia en el paciente, el oftalmólogo debe buscar la causa para poder implementar el tratamiento adecuado.

Tras preguntarle por sus antecedentes, síntomas y posibles tratamientos en curso, realiza un examen completo del ojo con pruebas y tomas de medidas visuales, teniendo siempre muy presente la sensibilidad a la luz del paciente.

¿Qué tratamientos existen contra la fotofobia?

Como la fotofobia no es una enfermedad como tal, desgraciadamente no existe un tratamiento milagroso.

Lo más importante para corregirla es tratar primero la causa.

Por lo tanto, es un profesional de la salud quien puede prescribir el tratamiento más adecuado, en función de la situación del paciente.

Por ejemplo, si la fotofobia es causada por sequedad ocular, lágrimas artificiales para humedecer los ojos harán el trabajo.

Si la fotofobia está vinculada a una conjuntivitis, el médico te prescribirá un tratamiento local (tipo colirio) para limpiar tus ojos y aliviar la incomodidad, o una pomada si esta enfermedad ocular se debe a una infección.

En caso de fotofobia relacionada con trastornos psiquiátricos, el paciente será redirigido al especialista o especialistas correspondientes para recibir un tratamiento adecuado.

Aunque hay tantos tratamientos como causas, existen, sin embargo, algunas precauciones que ya puedes tomar si sufres de fotofobia:

  • 🕶️ usar gafas de sol cuando estés fuera
  • 🥏 evitar usar lentes de contacto o respetar escrupulosamente las normas de higiene
  • 🔵 utiliza gafas anti luz azul para proteger tus ojos si usas pantallas (uso intensivo aquí, para el día a día y el trabajo por allá)
  • 🔅 adaptar la luminosidad ambiental en interiores (puedes, por ejemplo, bajar las persianas cuando la luz solar es demasiado intensa)
  • ❄️ evitar la exposición a superficies reflectantes (nieve, agua...)
  • 🥬 optar por un tratamiento natural eligiendo alimentos ricos en zeaxantina, un pigmento bueno para los ojos que puede atenuar la fotofobia. Puedes encontrarlo en verduras de hoja verde (col, espinacas, lechuga), yema de huevo o también bayas de goji, tomates o maíz

Cuando la fotofobia es temporal, descansar la vista (te explicamos cómo hacerlo aquí, ¡es muy útil!) o reducir la luminosidad suele permitir aliviarla rápidamente.

⚠️ ¡Cuidado! Aunque es más que necesario para las personas fotófobas protegerse de la luz del sol en exteriores con gafas de sol adaptadas, no se recomienda usarlas en interiores.

De hecho, esto podría causar más daño que beneficio al reducir el umbral de tolerancia a la luz, lo que aumentaría la fotosensibilidad.

Sin embargo, ciertos tipos de gafas pueden permitir atenuar un poco los síntomas de la fotofobia, incluso en interiores.

¿Qué gafas elegir para protegerse?

Si eres fotófobo de forma permanente, ten en cuenta que se te pueden recetar gafas adaptadas.

Las gafas con cristales tintados

gafas Horus X con cristal tintado naranja

Para reducir la intensidad de la luz, puedes optar por gafas con cristales tintados.

Estos cristales de colores, habitualmente rosados, filtran ciertos colores, particularmente nocivos para nuestros ojos, y permiten especialmente reducir el desarrollo de migrañas en personas fotosensibles.

También protegen contra el deslumbramiento al reducir la transmisión de los componentes de la luz responsables de este fenómeno (situados alrededor de 484 nm en el espectro lumínico).

Además, reducen la transmisión de la gama de longitudes de onda azul-verde (entre 480 y 520 nm), a la que las personas fotófobas son extremadamente sensibles.

Se aconseja usar estos cristales filtrantes desde los primeros síntomas para atenuar sus efectos.

Un estudio ha demostrado claramente que el uso de estas gafas de colores aliviaría la intensidad y la frecuencia de los síntomas en personas migrañosas fotófobas (la hipersensibilidad a la luz ocurre en aproximadamente el 90% de las personas con migrañas oftálmicas).

Por lo tanto, pueden servir perfectamente para tratar una fotofobia.

Y si el rosa no es tu color, ¡tranquilo! Existen diferentes tonos (amarillo, rojo, naranja...).

De hecho, te aconsejamos probar varios para encontrar el que mejor te siente.

Además, ¡no todos los cristales tintados son iguales! Asegúrate de elegirlos en función de tus necesidades y de la intensidad de la sensación de deslumbramiento.

Las gafas con cristales polarizados

gafas de sol polarizadas

Puesto que las personas fotosensibles temen cualquier fuente de luz, es evidente que estar fuera, en condiciones de mucha luminosidad, no es lo ideal.

Para este tipo de situación, puedes recurrir a gafas de sol con cristales polarizados.

Estos cristales solares reducen considerablemente los reflejos, y por tanto el deslumbramiento, al ofrecer una protección adicional contra los reflejos de la luz que provienen de superficies reflectantes (agua, nieve, arena, carretera...).

¡Y ten en cuenta que en Horus X no solo fabricamos gafas anti luz azul! Precisamente puedes encontrar nuestros modelos de gafas de sol con cristales polarizados por aquí! Cristales de categoría 3, protección excelente contra el deslumbramiento, estilo inmejorable, solidez y precio amable: ¡te mimamos!

Las gafas con cristales antirreflejantes

gafas antirreflejantes con montura negra y metal

La otra opción para calmar la fotofobia es usar gafas convencionales pero con lentes antirreflejantes.

Este tipo de lente permite disminuir el reflejo de la luz en los ojos.

El revestimiento aplicado a este tipo de montura reduce así el deslumbramiento y los reflejos, tanto de día como de noche, que es lo que más temen las personas que sufren de fotofobia. Cabe señalar que este tipo de tratamiento es bastante común en todo tipo de gafas (aunque conviene comprobarlo de todos modos). 

Las gafas con lentes fotocromáticas

Lunettes rondes avec verre de transition

Se trata de lentes cuyo color se oscurece al exponerse a los rayos ultravioleta (UV).

Como habrás comprendido, puedes usarlas tanto en interiores como gafas convencionales, como en exteriores como gafas de sol.

Por lo tanto, estas gafas son una buena opción para las personas fotosensibles.

Y si quieres saber más sobre las gafas con lentes fotocromáticas, qué bien, ¡hemos escrito un artículo detallado justo aquí!

Conclusión: fotofobia

La fotofobia no es una enfermedad (y, por tanto, no es grave en sí misma), sino una sensibilidad aumentada a la luz natural y artificial que puede causar una molestia importante, o incluso intolerancia, en quienes la padecen.

Puede estar causada por múltiples factores.

Es por eso que es esencial comprender la causa para poder tratarla eficazmente.

Una vez revelado su origen, el médico podrá establecer un tratamiento adecuado para aliviarla.

Las gafas con lentes de color, antirreflejantes o fotocromáticas también representan una buena opción para protegerse de ella.

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